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IX subida a Artxanda. Impresiones

Jueves, 16 de Octubre de 2008 kaferemo 9 comentarios

Utilizo Radio Salil como antiinflamatorio. No sé cómo llegó a casa, pero el caso es que lo descubrí la semana pasada y lo estoy utilizando para la fascitis plantar. Me va de coña. Sólo espero que no me cree mono y me lo tenga que echar también en las comidas.

Lo utilizo como antiinflamatorio pero he leído hace poco que hay gente que lo usa como calentador. Se ahorra la tarifa del gas en casa porque se embarduña, por la mañana y por la noche, de la cabeza a los pies, con el Radio Salil. Por supuesto, esto es una nueva coña. (De las acepciones de la palabra coña ya hablaremos en otro momento.) Lo usan como calentador, o para el calentamiento (o pre-calentamiento dicen otros) en vez de los geles que se venden con esa finalidad. Yo, porque no lo sabía, sino me echo en los güebos, así hubiese subido más rápido.

Que, por otro lado, no fui nada mal. De hecho las sensaciones fueron buenísimas (os recuerdo que no me lo eché en los huevos). No pasé de las 184 pulsaciones (que ya son) y acabé muy digno, con la cabeza alta y el pelo p’atrás… o p’alante, no sé. Notaba, en todo momento, que podía apretar más (para la próxima me compro un canzoncillo una talla más pequeña), pero como no sabía en qué condiciones iba a llegar preferí seguir cómodo; aunque más cómodo estoy en el sofá de casa, sí, lo reconozco.

Claro que muchos dirán:

- No vas a ir cómodo, ¡si hiciste 5 minutos por kilómetro!

- Ya -respondería yo-, pero era mi primera carrera de la temporada. Era cuesta arriba. Érase que se era

Pues eso. Todo positivo (nunca negatifbo): la carrera me fue bien, la organización se portó muy bien (indicaciones, regalos, duchas, transporte…) y hasta el tiempo acompañó. Sí, me gusta el calor, ¿qué pasa?

Menciones especiales:

  • Fortunato Vencedor Hernández que, a sus 78 años, se pateó los 9.920 m. del recorrido con la única ayuda de sus piernas.
  • Alfonso Aparicio Ares, al que le ha gustado tanto la experiencia que ya está pensando en la del próximo año. (Alfonso, antes tenemos, por lo menos, la Santurtzi-Bilbao y una media maratón. No seas impaciente.)

Y, por fin, la clasificación oficial de los 522 participantes que acabamos la prueba.

- Pero si yo lo hago por participar.

- ¡Y una mierda que te comas! Tú, como yo, lo haces por ganar. Y si puedes adelantar a 10, mejor que a 5. Sí, además el deporte-salud, la sensación que te queda después, el subidón de endorfinas… ¡y los 10 a los que has adelantado!

Y al Josu Amutio ese que alguien le diga que pare ya de correr, que no hace mas que ganarlo todo.

IX subida a Artxanda

Viernes, 10 de Octubre de 2008 kaferemo Sin comentarios

El próximo domingo día 12 es la IX subida a Artxanda. Me la he propuesto a mí mismo (¡Oye Karlos! Te propongo…) como terapia de choque: o termino por arreglarlo… o no. El caso es que ésta forma parte del entrenamiento que me he marcado para finalizar uno de mis retos: la media maratón.

Con la inscripción (6 €) dan una bolsa con regalitos: aceite para masajes (¡Begotxu! Me está entrando un dolor, así por aquí, que me coge el lado este y me repercute… ¡vaya si me repercute!), aceite de calentamiento (cómo si yo lo necesitara), barritas energéticas (donde estén mis galletas rellenas con triple relleno de nocilla-Lidl), colonia (supongo que para después de la prueba), una camiseta (para no tener que ir desnudo), el dorsal y propagandas varias. Eso sí, por mas que he buscado no he encontrado el billete de funicular por ninguna parte, así que no me queda otro remedio que subir corriendo. Y con más razón pensando que le he engañado convencido a Alfonso para que se venga el domingo.

Sólo espero que se nos respete. Yo, por si el tiempo no lo hace llevaré un chubasquero efecto sauna; y por si a algún corredor le da por arrimarse demasiado (ya se sabe, hay gustos para todo), ese día me pondré el canzoncillo faja metalizada a prueba de aperturas no deseadas que reservo para los eventos peligrosos.

Como me sobra mucho tiempo en mi vida y no sé en qué invertirlo; pero sobre todo para demostrar que sí, que pintar pinto, y a veces hasta bien, me he pintado la ruta del domingo. No me valía con la página oficial, no, así que me he decido a pintar la mia. Y, hablando de pintar:

Pintor que pintas mas bien poco,
es normal que te agobies si, además, se te ve un moco.
Pensarás: - Debo huir, cual loco,
más allá del Orinoco.
Me acerco y te digo mientras te toco:
¡Quédate! Anda… para que me pueda reir, de ti, un poco.

Definitivamente, lo mío no es la poesía.