7 días de asueto en un lugar donde tienen fama de buenas las paellas de marisco. 5 días previstos de entrenamiento de los que sólo he cumplido 2. Eso sí, los he completado con una buena alimentación: donuts para exportar y el obligado ladrillo de merengue; vamos, en mi línea.
Ahora, en la ducha, he podido comprobar cómo la tolva me tapa parte de mi querido miembro viril y eso sólo puede ser por dos cosas:
- o el eyaculador se ha encogido (la crisis, ya se sabe, que hace que todo entre en recesión)
- o se me ha hinchado la zona que rodea el ombligo a causa de alguna alergia primaveral.
La miro.
Me mira.
[Pausa]
Alergia, sin duda.
Miércoles, 24 de Septiembre de 2008
kaferemo
En alguna otra ocasión ya he hablado aquí de mi completa alimentación, y hoy os voy a desbelar uno más de mis secretos mejor guardados en cuanto a la alimentación se refiere.
Un buen deportista tiene que cuidarse porque no sólo de entrenar vive el corredor de élite sino de una buena alimentación; por eso, cuando pasamos por Ajo no puede faltar una fuente fundamental de… placer, porque el merengue que me meto entre pecho y espalda me sabe a gloria.
(En la foto se puede apreciar la mitad del merengue: 4 partes. 8, que es el merengue completo, no quiere decir que me dure 8 días sino -simplemente- que lo divido en 8 partes; por la comodidad de la manipulación más que nada. Cada parte equivale a un pastel de tamaño normal, más o menos.)
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