Vicky Cristina Barcelona
Anoche encendimos el CineInPC para disfrutar de la película de Woody Allen Vicky Cristina Barcelona.
Una auténtica mierda, eso es lo que me pareció. Lo mismo podría haber durado 20 minutos como 6 horas y cuarto. Acabó… porque así lo debió decidir Woody Allen. Una historia floja y unos doblajes también flojos, sobre todo los de Javier Bardem y Penélope Cruz, que ni siquiera se han doblado a sí mismos. Una historia en la que sólo se salva la fotografía; aunque quizás fuese eso -el paseo por Barcelona, Oviedo y Avilés- lo único que ha querido mostrarnos el genial Woody. De hecho, y según la página oficial de la película, el director afirma:
“Cuando comencé a escribir el guión, no pensaba en otra cosa que no fuera crear una historia en la que Barcelona fuese un personaje más”. (…)
Vamos, que quería hacer un documental -eso no quedaba bien en su currículum- y le introdujo unos actores famosos para camuflarlo.
¿Y la interpretación de Pé? ¿Es digna merecedora de todos esos premios que se ha llevado? Pues mire usté, quizás el doblaje, una vez más, engañe, porque si en la cinta original lo hace igual de bien me inclino a pensar que, como casi siempre, se ha vuelto a cumplir el refrán ese que dice Cría buena fama y échate en la cama.
¿Que no soy crítico de cine? Ya lo sé. ¿Que qué vale, entonces, mi opinión? Pues, supongo, que tanto como la de cualquier otro espectador. Además, que me ha servido para desahogarme.
Vaya cómo me he levantado hoy, ¿me habré puesto vinagre en el desayuno?
Empiezo a pensar que he debido llamarle la atención al
Y sí, la realizó con tino. A medida que la lija hacía salir a los gusanos de su cubil la aspiradora los recogía y los ahogaba en el cubo acuoso que llevaba a la espalda. ¡Qué pareja! ¡Qué hacer! ¡Qué compenetración! Daba gusto verlas juntas, cada una concentrada en su tarea… Lo mismo voy y las vuelvo a sacar la semana que viene.



Les he acojonado. Ya, claro, que estos son nuevos y al ver una mancha un poco oscura se han ido pitando a las urgencias de Cruces. Bueno, vale, que no ha sido pitando y que antes han llamado a la matrona, que ha sido la que les ha aconsejado pasarse por el hospital; pero me quiero regocijar en la idea de que son unos acojonados.
Que empecé lento… muy lento, eso no hace falta que me lo diga nadie; puedo admitir, incluso, que se me pasasen los hitos que marcaban los kilómetros 12, 14 y 17 pero, eso sí, que los kilómetros estaban mal medidos ¡eso no me lo discute nadie! Que, vamos a ver, no es que sea yo una máquina de precisión suiza (aunque me parezco en lo del pelo rubio, la altura descomunal y la guapura subida que tengo) pero que tenga kilómetros con diferencias de medio minuto (descartamos los tres primeros, los que necesité para el rodaje) no es normal.
Volvemos a donde 

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