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Archivo para la categoría ‘Deporte’

Previsiones que no se cumplen

Viernes, 3 de Septiembre de 2010 kaferemo Sin comentarios

tumbadoenhamacaSeptiembre es el mes de los buenos propósitos y las intenciones desmesuradas. El sol castigador del verano, el helador aire acondicionado de los hoteles o las paellas en mal estado de los chiringuitos playeros hacen que lleguemos, al final del mes de agosto, con nuestras capacidades mermadas. Y de eso se aprovechan los becarios que se han pasado el verano currando para editoriales y gimnasios; nos ofertan cosas imposibles pero con sabor a melón fresco y color de atardecer en Ibiza y, claro, no nos podemos resistir a caer en la tentación.

De los recién llegados, los más optimistas son capaces de llegar hasta Navidad convencidos de que van a poder mantener, durante todo el curso escolar, las descabelladas responsabilidades adquiridas con uno mismo. A mí me han bastado dos semanas para darme cuenta de que cuando escupo apunto muy alto, pero me suele caer en mi propio ojo. Así, me había planteado 6 días de entrenamiento a la semana pero, hasta ahora, no he sido capaz de hacer más de 4 (en el mejor de los casos); y las dos primeras carreras a las que pretendía ir este septiembre (2 medias) se han quedado para otro mejor momento.

En la próxima entrada escribiré mi plan de entrenamiento; por tener una referencia y para ver si, la próxima vez que escupa, consigo llegar más allá de los dedos del pié.

XXIV carrera “Amador Palma”

Lunes, 18 de Mayo de 2009 kaferemo Sin comentarios

Mi segunda participación en el Amador Palma. Bastante mejor que la anterior, aunque de aquella no tengo más que algún recuerdo… malo, sufrí mucho.

Ayer hubo pique. Y los piques nunca son buenos, ni sanos… como habitualmente se dice de la envidia:

- No, si yo tengo envidia; pero sana ¡eh!
- ¡Y una mierda envidia sana! -Un sentimiento que te corroe por dentro deseando coche, casa, mujer, melena y/o que te queden tan bien esa camisa como a tu vecino… nunca puede ser sano.

Pues estamos en el mismo caso: el pique. Los pensamientos que el Sr. don Pique, en plena carrera, le insufla a uno pueden ser:

- Aquel, que podría ser mi padre, no puede quedar por delante de mí.
- ¡Y ese! Con lo mal que corre, sería una humillación que no pudiese adelantarle.
- ¡Leches! Si es Juanfren, con lo mal que me cae, en ésta sí que le dejo atrás.

Y pasa que, al final, llegas descojonado y tu padre, el medio cojo y Juanfren llegan de la mano 100 m. por delante de ti. Pero, eso sí, a pesar (porque siempre hay algún pesar) de las desavenencias has tenido una buena carrera.

Pues en esta tengo que reconocer que no hubo contrariedades… ¿me puedo callar el hecho de que los tres protas del relato anterior consiguieron doblarme?

P.D. Como habitualmente hago después de las carreras muestro también aquí los regalitos que consiguieron llegar a casa. Y todo por ¡0 leuros de inscripción!

Una cosa más, y es que últimamente a mis carreras me llevo afición (Marisa, Alfonso, Yoli, Bego, Sergio, Txentxo…), afición que me sale gratis y que me sirve para llevarme en volandas no tirar la toalla en más de una ocasión; que hay que dar una imagen, oiga.

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XV medio maratón de Bilbao

Martes, 5 de Mayo de 2009 kaferemo Sin comentarios

Que empecé lento… muy lento, eso no hace falta que me lo diga nadie; puedo admitir, incluso, que se me pasasen los hitos que marcaban los kilómetros 12, 14 y 17 pero, eso sí, que los kilómetros estaban mal medidos ¡eso no me lo discute nadie! Que, vamos a ver, no es que sea yo una máquina de precisión suiza (aunque me parezco en lo del pelo rubio, la altura descomunal y la guapura subida que tengo) pero que tenga kilómetros con diferencias de medio minuto (descartamos los tres primeros, los que necesité para el rodaje) no es normal.

Que, ¿por qué digo esto? Aquí están mis parciales: 5′15″ (km. 1) - 4′46″ (km. 2) - 4′46″ (km. 3) - 4′25″ (km. 4) - 4′20″ (km. 5) - 4′24″ (km. 6) - 3′57″ (km. 7) - 4′51″ (km. 8) - 4′25″ (km. 9) - 4′24″ (km. 10) - 4′30″ (km. 11.) - 9′03″ (km. 13) - 8′42″ (km. 15) - 4′44″ (km. 16) - 8′18″ (km. 18) - 4′14″ (km. 19) - 4′40″ (km. 20) - 4′01″ (km. 21) - 0′21″ (km. 21.097)

El resto, muy bien. Las sensaciones fueron muy buenas; y no como en la media de Vitoria en la que, a pesar de hacer mejor tiempo, llegué con los higadillos en la mano, una naranja atragantada desde el kilómetro 16 y unas piernas que no parecían mías.

Aquí, en Bilbao, muy bien. Buena temperatura, muchos puestos de avituallamiento, muchos con naranja (la prefiero a los botellines de agua… de los que aún no he aprendido a beber… ¡y con 34 añazos ya!) y hasta nos llovío para que nos refrescáramos. Camiseta técnica, regalitos de rigor (crema calentadora, aceite de masajes, colonia, algún dulce, yogures BIO, bebida para bajar el colesterol…) y ¡los masajes! Estos 20 minutos de gloria junto a la recuperación de la semana posterior, sin duda lo mejor de la carrera.

Que ¿en qué se basó la recuperación? Una semana sin calzarme las zapatillas y alimentación a base de helados y palmeras, algo que le viene bien a cualquiera.

Claro que, el lunes volví de nuevo al tajo: dos semanitas antes de dar por finalizada mi temporada con el cross Amador Palma; esté aquí, en Sestao.

Y, bueno, que no hago más que hablar de mí pero tanto mérito como yo tiene mi afición (Begotxu, Manu, Bego, Marisa y Eugenio), que corrían de un punto a otro del recorrido para poder animar. Lástima que ellos no se tomaran tiempo. Gracias.

El supino pronador

Domingo, 26 de Abril de 2009 kaferemo Sin comentarios

Mis Saucony Phoenix 3 están pidiendo un descansito desde hace ya algún tiempo. Me venían sin cuentakilómetros, pero yo calculo que ya han debido pasar los 1200 km. En cualquier caso, el miércoles engatusé a Begotxu y conseguí que me acompañara a comprar unas nuevas.

Entramos en Decathlón y… Karlos ya no conoce a nadie, revolotea, corre por un pasillo, se frena en seco aquí, da otra carrerita hasta allá, se gira en redondo, hace el pinopuente… Begotxu se sienta. -Ya se cansará -seguro que piensa.

Llegamos a la sección de zapatillas, pido que me hagan el estudio de la pisada. Me colocan una mochila, una prótesis en la zapatilla y un masajeador de gemelo. Una voz de señorita digitalizada me habla desde el interior de la propia mochila.

- ¡Ale Robocop! Comienza a trotar hasta que yo te diga basta.

Yo no tenía entrenamiento ese día pero, aún así, me hice 4 rectas-pasillo allí mismo, 2 con la prótesis y el masajeador en la pierna izquierda y 2 con ellos en la derecha. La chica que me asesoraba me dijo:

- No es necesario hacerse la prueba en las dos porque el tipo de pisada es el mismo en ambos pies.

Aún así me hice la prueba en ambos para conseguir un gran veredicto y una cara enorme de asombro por parte de la dependienta:

- Ligero supinador en la izquierda y muy pronador en la derecha… ¡No lo había visto nunca!

- Uno, que es especial y que corre como si siempre hubiera viento lateral. -le contesté yo.

Total, que tenía tres opciones:

  • o me olvidaba de seguir corriendo… imposible, sigo siendo un cobarde
  • o me compraba dos pares de zapatillas, uno apropiado para mi supinador pié y otro para el pronador… ni está el horno para bollos ni las navieras en condiciones
  • o me compraba una neutras y ¡a ver qué tal!… probemos ésta, entonces

Después de mucho probarme y en base a las sensaciones me salí de allí con unas Kalenji Kiprun 1000 que, si bien no son para montar una fiesta yo tampoco aspiro a ser como Kipketer. Además, que son muy bonitas y eso es, fundamentalmente, lo que importa en unas zapatillas de correr, ¿no?

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La dureza de la vuelta de vacaciones

Martes, 14 de Abril de 2009 kaferemo 4 comentarios

La dureza de la vuelta de vacaciones es directamente proporcional al tiempo que hayas estado fuera. ¡Y lo que nos cuesta acostumbrarnos de nuevo a la rutina!

Esta misma mañana, llevaba yo un par de horas intentando buscar postura en el asiento de mi despacho, postura que pretendía utilizar para continuar con el sueño que el despertador me había arrebatado bien de madrugada, cuando suena el teléfono:

- ¿Sí? -contesto.

- Quisiera saber si han comenzado ya a funcionar los grupos de gimnasia -me dice una voz de señora.

- Se ha debido confundir -le comento-; está llamando al departamento de Informática.

- Ya. El caso es que éste es el número que tengo y no sé a quién más puedo llamar…

- No se preocupe, creo que tengo por aquí el del polideportivo… Sí, mire, es el XXX XX XX XX.

- ¡Ah! Es el mismo que tenía yo, pero me he debido confundir al marcar. El caso…

- ¿Sí?

- El caso es que sigo sin saber si han comenzado ya a funcionar los grupos de gimnasia.

Aunque puedo asegurar, en mi defensa, que hay gente a la que le cuesta más que a mí.

¡Ah! La imagen. Es de aquí.

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VII 10 km. en ruta “Villa de Laredo”

Martes, 24 de Marzo de 2009 kaferemo 2 comentarios

El sábado fue sabadete pero, además de eso, tuve carrera: la VII 10 km. en ruta “Villa de Laredo”.

Engañamos a Leire y a Inda para que nos hicieran de cicerones durante todo el día, ya que nosotros teníamos que ir… y disfrutamos de la casa de sus tíos, del pasillo-terraza y de la hamaca (¡vaya siesta más maja que me eché!).

El día, aunque frío, nos salió soleado. Paseo matinal, comida al sol y, a la hora de recoger, los hombres de la casa que ven oportuno retirarse a pensar en sus cosas. Un sol y sombra. El menda eligió sol.

Buen ambiente para la carrera (se quería llegar a las 800 inscripciones y fueron casi 1100), recorrido completamente llano, tres avituallamientos líquidos a falta de uno, distancia homologada, dos cronómetros en distintos puntos del recorrido, chip, camiseta térmica, bebida isotónica y fruta para exportar. Todo por 10 euros. Dos peros: la interminable cola de la fruta hizo que nos quedásemos helados y el agua de la ducha no ayudó a calentarnos. Por fortuna encontramos la solución para entrar en calor: comernos un helado.

¿Mi resultado? Buenas sensaciones -a pesar de que no acaba de abandonarme este dichoso catarro- y conseguí robarle unos segundos al crono. Mimos y siesta son buenos aliados.

No sé si es él el que me sigue a mí o soy yo quien le sigo a él, el caso es que Fortunato también estuvo allí.

Gracias a Ángel Tomás también podemos disfrutar de la carrera.

XXXI Media maratón de Vitoria

Miércoles, 18 de Marzo de 2009 kaferemo Sin comentarios

Sí, es cierto que fue la XXXI media maratón de Vitoria fue el pasado 21 de diciembre. Y desde entonces ha llovido mucho; incluso en alguna ocasión hasta la nieve ha hecho acto de presencia, pero tenía pendiente escribir sobre mi participación.

-¿Participación? ¡Demuéstralo!

-Hombre… la verdad es que la organización tuvo algún problema y asignó mi número de dorsal a otra persona.

-Ya, pero tú figurarás en la lista de llegada, aunque sea con otro número de dorsal.

-No, aparece el número con el que yo corrí pero con el nombre de otra persona.

-¿Estás diciendo que corriste para otro?

-Bueno, supongo es una forma de verlo.

-Todo esto me suena a excusa.

-Tengo testigos que pueden corroborar que estuve allí. Y que corrí… o, cuando menos, que caminé de forma acelerada.

-Por dinero baila el can, y por pan, si se lo dan.

-Alguna foto creo que también podría encontrar…

-El Gimp hace maravillas; no me vale.

-¡Me da igual! ¡Esto es absurdo! Mantener una disputa conmigo mismo para no llegar a ningún sitio… Pude acabar, que es lo que me importa, con el mejor tiempo que yo me había propuesto, 1:33:39, es decir, a 4:26 por kilómetro o, lo que es lo mismo, a 13,52 km/h. Vamos, que el Concorde, un guepardo y luego andamos Ben Johnson y yo, pero yo sin doparme.

Gracias:

  • a Begotxu y a Yoli por ser nuestras taxistas, amantes, confidentes, sexólogas, cuidadoras… ¿he dicho ya amantes?
  • a Alexia, Andrea, Eli, Esti, Gorka, Javier, Josemari, Lydia, María, Oskar y Vero por acercarse y animar llegando a tapar con sus voces y aplausos, incluso, al resto del gentío.
  • a la organización y colaboradores, a pesar del maldito error por el que no figuro en ningún sitio, y que me obliga a volver. ;)
  • a toda la gente que se acercó a animar, por hacer que, a pesar de los retortijones (a punto estuve de pararme en varias ocasiones para dar salida a tanto grito de mi interior) y los calambres (mi orgullo hizo que no acabara a gatas), me sintiera a gusto durante la carrera.
  • a mi padre y a mi madre por haberme parido. ¡Viva la madre que me parió! (¡Ay! Lo siento, me dejado llevar…)

Una tarde cualquiera

Jueves, 8 de Enero de 2009 kaferemo 3 comentarios

Pues sí, he elegido un buen día para comenzar de nuevo mis entrenamientos. 2 grados en la calle y nevando. Eso sí, el espectáculo era precioso, sobre todo a medida que iba dejando atrás la gran urbe y los blancos prados me llenaban los ojos… ¿o los prados seguían estando verdes y eran los copos los que se me metían en los ojos? No sé. Quizás haya sido que he caído en algún estado catatónico debido al principio de congelación de mis manos que me ha acompañado durante la segunda media hora y eso me hacía evadirme de la realidad.

- ¿Grunsu fus Urdunulu? -me pregunta un hombre desde debajo de su nevado paraguas.

Me paro, enciendo el traductor persona-aldeano-persona y me giro hacia él.

- ¿Qué dice? No le entiendo.
- ¡Qué si vas para Urioste!
- Mi destino es Sestao, donde está mi casita.
- Es para que le digas al de la granja que una de sus vacas está tirada allí abajo, muy hinchada. Que venga a recogerla.
- No sé quién es el de la granja -aunque recuerdo haber pasado una cuando he venido-, pero si veo a alguien allí se lo comento -le digo mientras me pongo en marcha. No quiero convertirme en un muñeco de nieve y que me pongan una nariz de zanahoria… el naranja no me convina con las zapatillas.

Al llegar a la granja disminuyo me endiablada velocidad y… ¡premio!

- ¡Oiga! ¿Las vacas de más adelante son suyas? -le grito al hombre que se refugia bajo la tejavana.

Con parsimonia se acerca las manos al cigarrillo, le da una profunda calada y me mira… ¿La nieve le impedirá oír? No me sobra el tiempo, así que…

- … es que hay una tumbada… Lo mismo hasta le pasa algo.
- Bien… -me contesta después de dos interminables segundos.
- De nada -le grito mientras reanudo mi vertiginosa carrera. Se conoce que la nieve también me ha impedido oír su “Gracias”.

Ya de vuelta en casa las barrillas me reciben cordiales y me prometo a mí mismo que de este sábado no pasa. Saco a pasear al aspirador, fijo, en cuanto se marchen los reyes de casa. Que se abracen a sus amigos los pastores y con todos sus animalicos y con la familia esa de protas marchando al camarote, hasta dentro de 11 meses, ¡ale! Que ya que lo manchan todo de pan rallado y harina bien podrían arrimar el hombro y limpiar un poco. ¡Pues no! Se quedan todo el día ahí, quietitos, haciendo figuritas… El día que me canse…

Bueno, y yo a prepararme, que hoy Begotxu ha aprobado el carné de conducir y tiene que haber celebración… A ver si llego a tiempo y no se ha dormido ya porque las horas que son, que no sé qué hago a estas horas escribiendo pudiendo estar… en otro lugar. Hasta mañana.

XX carrera Desde Santurce a Bilbao. Crónica

Jueves, 4 de Diciembre de 2008 kaferemo 2 comentarios

30 de noviembre de 2008

7:30. El despertador me chilla en el oído. A oscuras consigo encontrar una zapatilla y decido salir de la habitación sin la otra. De camino al pasillo le pego un rodillazo al armario. Ya en el servicio una gran legaña me mira desde el espejo y me indica que he dormido con el pijama del revés. Consigo despegar los ojos después de lavarme la cara para asegurar que lo que me indicaba la legaña era cierto: el pijama está del revés.

7:45. Desayuno como un campeónde las sardinas. Un vaso de agua, la naranja, un poco de piña, el tazón de leche con cereales, algún fruto seco y los arándanos. Vamos, que con esto puedo irme hasta Almería y vuelta… a la pata coja y con un cerdo en brazos. Es lo que desayuno a diario y como me gusta y me va bien así, ¿para qué cambiar?

8:00. Acabo de preparar la ropita y mis cremitas para la carrera de más tarde. Como está todo hecho me voy al sofá, por voluntad propia, a dormir un poco más y con la voluntad de que, al despertarme, doña Lluvia se haya retirado y don Frío no sea tan duro con nosotros.

9:15. Por suerte en este período no me han atacado las legañas. Me visto, despierto a Begotxu, que me da las últimas instrucciones (algún día, si no me lo recuerda, salgo sin pantalón) y me dirijo al autobús con la hora pegada al culo. Renfe colabora pero sólo en determinadas estaciones; la nuestra no es de las afortunadas y como este año no me apetece saltar la valla, no vaya (¡vaya riqueza léxica que tengo: valla/vaya!) a ser que me de un mal tirón (o un porrazo el guarda de seguridad de la estación, que seguro que duele más) hoy cambio de medio de locomoción.

10:20. Una mala comunicación con la conductora hace que me confunda de parada y llegue más tarde de lo que pretendía. Dejo la mochila y la ropa (adiós ropita, adiós calorcito, adiós) en el autobús y me pongo a buscar a Iván y a Alfonso. Nada, ni rastro de ellos y cada vez hay más gente, así va a ser imposible encontrarlos.

10:30. Avisan por megafonía que el recorrido, a causa de unas obras en Bilbao, se alarga un kilómetro más, es decir, 17.350 m.

10:45. Me retiro al urinario, visita fundamental antes de cualquier carrera. Por suerte nunca he tenido ni que escribir a Franco ni que visitar al Sr. Roca en estos momentos previos, me vale con autocastigarme de cara a la pared. La sra. Potra hace que me encuentre allí con Alfonso. ¡Ale! Castigados los dos mirando a la pared.

10:55. Pistoletazo para los que van en sillas de ruedas. No tuve tiempo de verlos ni siquiera en la línea de salida.

11:00. El nuestro, aunque no empezamos a movernos hasta después de algo más de un minuto… El problema de ponernos demasiado detrás.

km 3. 16 minutos y 30 segundos. ¡A 5:30 por km.! Vamos demasiado lentos, y estamos usando ambas piernas, lo prometo.

km 4. Saludo con la manita a Begotxu y a Marisa. Les tiro el quitavientos (mal hecho, pasé frío) para que lo puedan vender en el Ebay ese a un precio desorbitado. Me decido a apretar un poco más.

km 5. Flop-flop. La zapatilla derecha va un poco floja y parece que quiera salirse (con el agua hace ventosa). Espero que no lo haga, por su mi bien. Oskar me hace así con la manita, y me anima gritando. Eso debe ser que tengo a la cabeza cerca.

km 6. La plantilla derecha se repliega en sí misma y se hace tirabuzón a la altura del puente del pié. Cojonudo. A ver quién es el guapo que se suelta la zapatilla ahora, con el frío que hace, las manos caladas y el chip con brida atada en esos cordones. Aún así lo voy a intentar. Me quito los guantes (de algodón, mojados ya) y, al agacharme, se me cae uno a un charco. Ideal. La zapatilla, imposible desatarla. Me animo a seguir así, como pueda, ya tendré tiempo de parar, si eso.

km 10. Iván está animando y vestido de corredor. Ha llegado antes que yo hasta aquí. Veo también a María, a Miguel, a Laia y a mucha más gente también animan en la curva de Zorroza. A partir de aquí no veremos a nadie animando hasta Bilbao.

km 12. Un muble nos mira atónito desde la orilla y vuelve a sumergirse, encongiendo las escamas. ¡Endevé, tanto payo corriendo!

km 14. ¡Quién me mandaría a mí haberme desprendido del quitavientos! Don Frío ha decidido quedarse a ver la carrera. Seis grados (6) nos grita desde el temperaturómetro.

km 16. Doña Lluvia también ha prometido quedarse hasta el final, sin consultarnos ni nada.

km 17.350. Casi 80 minutos más tarde de pasar por la salida (1:19:23 según la página oficial) cruzo la línea de llegada, me cortan la tira con que se sujeta el chip y se quedan con él. (Mejor, yo no iba a ser capaz de hacerlo.) Recojo la bolsa con las viandas, la bebida y me pongo a buscar mi mochila. ¡Estoy calado y helado! La encuentro debajo de la cornisa de El Corte Inglés. Me voy a buscar a Alfonso.

12:30. Aparecen Yoli y Alfonso. Me acabo de vestir y me vuelvo a casa en busca de una ducha caliente. Decido marchar cuanto antes, me esperan una tarde de vagueo y un montón de mimos, pero no mimos de esos que se ponen guantes blancos y te sonríen y te hacen gestos con las manos y te dan el coñazo… no, mimos de los otros, de los de arrumacos, besos… y demás.

Por cierto, una vez más, Fortunato Vencedor también estuvo allí. Y acabó.

Actualización (23:00). También hay videos de las llegadas en la página corriendovoy.com. Y más fotos en festak.com. ¡Vaya despliegue de medios!

La importancia de un buen periódico

Lunes, 3 de Noviembre de 2008 kaferemo Sin comentarios

No suelo comprar periódicos nunca compro periódicos, de hecho, ni siquiera cojo los gratuitos que reparten en la boca del metro, todas las mañanas, cuando voy de camino al trabajo. Sin embargo, hoy me he dicho:

- ¿Llueve? Pues es tiempo de coger periódicos.

A priori, puede parecer una frase sin ningún sentido. Todo lo contrario. La importancia de un buen periódico es fundamental para el día a día de la persona trabajadora y multidisciplinar. Lo mismo te sirve para envolverte el bocadillo de media mañana, que para metértelo debajo del maillot cuando bajas, pedaleando, alguna pronunciada pendiente, que para usarlo de deshumidificador de zapatillas. Mano de santo, oigan.

Es más, puedo asegurar que incluso hay gente que lo lee; ¿que no lo creen? No tienen mas que acercarse a cualquier Ayuntamiento durante las primeras 6 horas de la mañana.

Y no, no me he metido en ninguna ciénaga, aunque tengo que reconocer que cuando me he enfrentando al charco donde he metido la pezuña esta tarde, entre el color del agua y la longitud que tenía aquello, he sentido miedo. Y ganas de darme la vuelta, claro.

Por eso he metido el izquierdo. Es el malo.

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