Según publicó el diario adn hace un mes, Al Bano pide a los gays que vuelvan al armario.
Yo lo encerré en su día en uno de cartón (y le corté las canillas), pero he considerado que es tiempo mas que suficiente para que el perfecto Al Bano salga de su cautivador armario, no le vayan a quedar imperfecciones por quedarse demasiado tiempo dentro, y aquí le dejo, para que siga contando (y cantando) todas sus virtudes a los cuatro vientos.
Me he decidido a venir. Mis padres ya llevaban un tiempo escribiendo a París y, de hecho, ya estaba yo asignada desde hacía un tiempo. Pero es que me daba pereza. Y la verdad es que equipaje traigo poco: lo puesto; pero, no sé, quizás sea que me han contado que el transporte no es cómodo, sobre todo a medida que esté llegando al final del viaje pero que, lo peor, las canceladores de la estación de destino, que deben ser muy estrechas. Y que por allí te hacen pasar. Obligada. A no ser que el jefe de estación decida, no sé por ahora con qué criterio, sacarte por la puerta grande. En cualquier caso, espero descubrir más cosas durante el trayecto.
Me han asignado un compartimento sin ventanas, tengo mucho espacio para mí así que me siento cómoda, pero es un compartimento sin ventanas; en cuanto vea al pica le pido un cambio; a ver si puede ser. Algún ruido me llega desde el exterior, por suerte es lejano, a ver si puedo dormir un poco.
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