La triste vida de las palomas

Escrito por kaferemo el Miércoles, 22 Octubre 2008 [20:48]
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Categorías : Cajón de sastre, Sestao

No quiero ser paloma, no. Que quede claro. No sé si alguien de los que me leéis es el encargado de elegir quién o qué seremos en vidas futuras, si es que existe esa posibilidad. Si es así quiero pedirle, por favor, que no me convierta en paloma; gorrión me vale, hasta cuervo ya que el negro estiliza; pero paloma no, por favor.

Dos son las razones fundamentales para no querer ser rata alada:

  1. los cocodrilos me asustan, lo reconozco.
  2. las palomas no son nada organizadas, cada cual va a lo suyo; por eso no tienen ni agencias de viajes, ni tahonas, ni siquiera tiendas de todo a 1 euro. Es más, de hecho cuando se les ocurre morirse -y como no se les ocurre preparar con antelación su paso al cielo palomil- van y lo hacen en un tejado cualquiera.

Por suerte los gusanos sí son organizados y van allí donde mamá Natura les pide que se gusanicen.

Y no, gusano tampoco quiero ser, gracias. No llegaría ni un día pronto a trabajar… (A ver si va a resultar que soy gusano…)

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